Decir “Sí” a Escuchar

Por Joel Comiskey, Cómo Dirigir un Grupo Celular con Éxito

Decir “no” a las distracciones es esencial, pero ¿qué hay de los “síes” que dan forma a nuestras vidas y nuestro ministerio?

El mes pasado, reflexionamos sobre la importancia de la concentración, específicamente sobre decir “no” a las muchas distracciones que se cuelan en nuestras vidas y ministerios. Pero la vida cristiana no se trata solo de decir no. También se trata de saber a qué decir sí.

En el ministerio de la iglesia celular, dos “síes” se destacan por encima de todos: escuchar a Dios y escucharnos unos a otros.

Escuchar a Dios

Ralph Neighbor acuñó la frase “sala de escucha” para describir la vida devocional. Escuchar a Dios debe ser nuestra prioridad, pero, lamentablemente, muchos pastores y líderes se apresuran a comenzar el día sin pasar tiempo regularmente con Jesús. Algunos se excusan diciendo: “Dedico mucho tiempo a la Palabra de Dios preparando sermones y lecciones”. La preparación es valiosa, pero no es lo mismo que escuchar.

Escuchar a Dios consiste en permitir que Él nos hable personalmente, recibiendo Su gracia, dirección y corrección. Se trata de encontrarnos con Él en Su Palabra fuera de la preparación de sermones, sentándonos en silencio en Su presencia y permitiendo que Su Espíritu nos moldee a la imagen de Cristo. El tiempo en la sala de escucha nos hace más parecidos a Jesús, que es el objetivo de la vida cristiana.

Escucharnos los unos a otros

También necesitamos escuchar bien a las personas. Recientemente, conocí a una pareja que hablaba constantemente al mismo tiempo. Ninguno de los dos parecía escuchar realmente. Los pastores a menudo somos culpables del mismo problema: estamos entrenados y pagados para hablar. Preparamos sermones, celebramos bodas y funerales, impartimos clases y dirigimos reuniones. Sin embargo, si no tenemos cuidado, nuestra capacidad de escuchar puede debilitarse.

En el ministerio celular, escuchar es un requisito innegociable. Los mejores líderes de células son buenos oyentes. Los mejores supervisores guían principalmente escuchando. Escuchar comunica amor, respeto y paciencia; crea el espacio donde se produce la transformación.

Hacia dónde vamos

En septiembre, comprometámonos a crecer en nuestra capacidad de escuchar a Dios y a los demás. Esto es lo que exploraremos juntos:

  • 7-13 de septiembre: La base bíblica para escuchar
  • 14-20 de septiembre: Por qué escuchar es de vital importancia: primero a Dios, luego a los demás
  • 21-27 de septiembre: Obstáculos para escuchar y cómo superarlos
  • 28 de septiembre-4 de octubre: Consejos prácticos sobre cómo escuchar de manera más eficaz