Haciendo discípulos que hagan discípulos

Por Joel Comiskey : Haciendo discípulos en la iglesia del siglo XXI

A menudo hemos dicho que dar gloria a Dios es la motivación principal del ministerio celular. Esa convicción no ha cambiado. Pero este febrero, quiero que demos un nuevo paso: de la visión a la práctica, de lo que creemos a cómo lo vivimos.

En términos simples: ¿Cómo están nuestros ministerios, semana a semana y persona a persona, formando discípulos que reflejen a Jesús y den gloria a Dios?

Estoy cada vez más convencido de que hacer discípulos debe guiar todo lo que hacemos en el ministerio celular . Sin embargo, también me he dado cuenta de que no siempre aclaramos el verdadero alcance de hacer discípulos.

Sí, un discípulo es alguien que refleja cada vez más la imagen de Jesús y ese sigue siendo nuestro objetivo principal. Sí, sigo creyendo que el ministerio de la iglesia celular es la mejor estrategia de la iglesia local para formar discípulos.

Pero hay más.

Llegar a ser como Jesús no es algo que la iglesia local logre por sí sola. El verdadero discipulado también incluye prácticas personales y ritmos espirituales que cada creyente debe cultivar intencionalmente: tiempo dedicado a las Escrituras y a la oración, ayuno, descanso sabático, intimidad matrimonial, santidad y obediencia en la vida diaria. Estos no son extras opcionales; forman parte del camino para seguir a Cristo.

Al reflexionar sobre mi propia enseñanza, me doy cuenta de que a menudo he enfatizado el discipulado principalmente desde la perspectiva de la iglesia (células, asesoramiento y comunidad), sin prestar siempre la debida atención a la dimensión personal . Esto empezó a cambiar en 2025. Mientras Mario y yo impartíamos seminarios a lo largo del año, siempre destacamos ambos niveles del discipulado: la vida en comunidad en la iglesia y la vida a solas con Dios. Mario ha estado invitando a los líderes a retomar este sano equilibrio bíblico.

Con solo tres semanas completas en febrero, este es el viaje detallado que propongo:

  • 8-14 de febrero: Fundamentos bíblicos para hacer discípulos. Convertirse en discípulos de Cristo es la meta de la vida cristiana. Glorificamos a Dios al formar su carácter en nosotros. Esta transformación siempre involucra tanto a la comunidad —la iglesia local— como a la obediencia personal a Cristo.
  • Del 15 al 21 de febrero: Ser como Jesús a través del ministerio de la iglesia celular. Exploraremos cómo cada parte de la iglesia celular —célula, celebración, capacitación, entrenamiento, oración y misión— trabaja en conjunto para formar discípulos que reflejen cada vez más a Jesús.
  • 22-28 de febrero: Convirtiéndonos en discípulos de Cristo mediante disciplinas espirituales. Oración, meditación en las Escrituras, descanso, intimidad matrimonial, santidad y obediencia diaria. Cada creyente tiene un camino personal con Jesús, apoyado por la iglesia, pero nunca reemplazado por ella.

Mi oración es que este mes nos ayude a ver el discipulado con mayor claridad, vivirlo más plenamente y dirigirlo con mayor fidelidad, todo para la gloria de Dios.